En esta vida es imprescindible tener objetivos para alcanzar el éxito. Es tan difícil llegar a un destino que no se tiene, como regresar a un lugar en el que nunca se ha estado. Al marcarse una meta, usted se está labrando su propio destino. ¿Sabe cuál es la diferencia entre un sueño y una meta? Si usted coge un sueño y determina la fecha en que se va a materializar, lo convierte en una meta. ¿Recuerda ese libro que compró hace un tiempo? Al llegar a casa lo colocó en la estantería para leerlo «algún día». Está cubierto de polvo, porque «algún día» no existe en el calendario, es un día que jamás llegará. Si usted dijese: «Antes de fin de mes me lo acabo», ciertamente encontraría tiempo para leerlo; pero como dice que lo leerá algún día, su subconsciente le responde: «Perfecto, cuando llegue algún día, leeremos el libro». Si usted descubre cuál es su finalidad en la vida y organiza sus metas de acuerdo con ella, tendrá el Universo a su favor. Otro secreto relativo a las metas es saber equilibrarlas. En primer lugar, debe tener un cuerpo sano para que su mente también esté sana. No sirve de nada una mente brillante cuando el organismo está enfermo. Márquese metas equilibradas y alcanzará el éxito. Todo lo que es importante tiene que figurar por escrito. Y su vida, ¿no es importante? Sin embargo, si yo preguntara a un grupo de personas al azar qué van a hacer de aquí a dos, cinco o diez años, la mayoría diría que aún no ha tenido tiempo para pensarlo. Si usted aún no ha tenido tiempo para pensar en lo más importante, que es su vida, ¿en qué piensa entonces? Haga el siguiente ejercicio: escriba sus metas para los próximos seis meses, doce meses, cinco años, diez años y veinte años. Confíe, póngase en marcha y después vea los resultados. Otras recomendaciones importantes, preste atención: La meta tiene que ser suya, y no de otra persona. Quien asume una meta que no es la suya, está comprando su propia infelicidad.

-Dr. LAIR RIBEIRO- El éxito no llega por casualidad