¿Sabe cómo se entrena a una pulga? Colóquela en un frasco y ciérrelo. A la pulga no le gusta
sentirse presa y comienza a saltar. Salta, golpea en la tapa del frasco y regresa al suelo, salta y
golpea varias veces hasta que llega a la conclusión de que no sirve de nada y empieza a dar saltos
de una altura menor, sin tocar la tapa. En este momento, se puede retirar la tapa del frasco, ya que la
pulga no saltará hacia afuera. Su cerebro se hizo a la idea de la existencia de una tapa y nunca se
dará cuenta de su desaparición.
¿Cómo se entrena a los elefantes? El principio es el mismo que el utilizado con las pulgas. El
entrenador coge al elefante cuando es un cachorro, le pasa una cuerda por el cuello y lo ata a un
árbol. El elefantito intenta escaparse, pero el árbol es grande y resistente y no lo consigue. Después
de intentarlo varias veces, desiste. El elefante crece, es llevado al circo, y la única cosa que el payaso
tiene que hacer para que esté quieto es atarlo con una cuerda a la pata de un taburete. El elefante
continuará pensando que está amarrado a un árbol.
Al igual que el elefante y la pulga, también nosotros, los seres humanos, tenemos una serie de
condicionamientos programados en nuestra mente sin darnos cuenta de ello.
-Dr. LAIR RIBEIRO-
El éxito no llega por casualidad


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