Se cuenta una anécdota de la época en que se construía el Palacio del Rey, pasó un día el arquitecto revisando los trabajos que ocupaban los cientos de obreros.
Observó el diferente humor que parecían manifestar unos y los otros según los diferentes capataces y supervisores.
En su recorrido le llamaron la atención particularmente tres individuos que ejecutaban la misma tarea; el primero lo hacía con visible desgano y fastidio, el segundo con seriedad y lentitud; el tercero en cambio, con entusiasmo y diligencia.
El arquitecto preguntó al primero:
-¿Qué está haciendo?
Y contestó:
- Me pusieron a tallar una piedra.
Luego preguntó al segundo:
- ¿Qué está haciendo?
-Preparo una piedra para la columna de la entrada a la derecha. -Respondió.
Finalmente
preguntó lo mismo al tercero y éste le contestó:
-Estamos construyendo el palacio más bello del país.
Desconozco el autor.


Bonita historia. Es curioso como a veces lo mismo puede parecernos diferente.
Pues sí, muy curioso. Gracias por pasar y dejar tu huella.
Precioso post, un blog muy interesante, te añado a favoritos. El cuento me gusta mucho.
Cada persona asume su vida y obras desde distintas perspectivas. Por eso la respuesta es diferente, el empeño es diferente y la actitud es diferente, el producto terminado de todo lo que emprendemos los seres humanos jamás será igual. Solo el entusiasmo hará grandes proyecto.