Dios abrió los cielos y alabó a Jesús en público en el río y le dijo: Tu eres mi hijo muy amado, en ti me complazco, y en otra ocasión en la montaña dijo: Él es mi elegido escúchenlo. (Dios sabe la importancia del reconocimiento público para motivar a la gente y conservar buenos elementos).

El reconocimiento de nuestro trabajo, y del desempeño de nuestra vida es para nosotros un aliciente que nutre y da energía; reconocer y reconocernos nos lleva a pensar y a sentir que el desempeño que estamos realizando es el correcto y estamos en el rumbo adecuado. Este detalle nos hace llenarnos de entusiasmo y continuar nuestro viaje por el mar de la vida.
Necesitamos del reconocimiento, necesitamos retroalimentarnos y recibir retroalimentación positiva de la gente que nos rodea. Si quieres ver cómo alguien crece unos cuantos centímetros ante tus ojos, reconócelo en público.

Artículo